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El CONICET Patagonia Norte y la Fundación Bariloche realizaron un homenaje a Alberto Giusti y la reparación del legajo laboral de Graciela Alemán

La actividad se llevó adelante en el Centro Atómico Bariloche en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico en Argentina.


Integrantes de la Comisión de la Memoria del CONICET Patagonia Norte junto a Graciela Alemán y Marina Giusti.
Graciela Alemán y Marina Giusti en el homenaje a Alberto Giusti.
Gonzalo Bravo, María Celeste Ratto, Nicolás Di Sbroiavacca y Soledad Pérez.
La colocación de placa y reparación del legajo se da en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar en Argentina. Gentileza: Ignacio Roesler.
El acto reunió a familiares, autoridades de instituciones, integrantes de la comunidad científica y de organismos de Derechos Humanos.
Entrega de legajo reparado a Graciela Alemán.
La Comisión de la Memoria del CONICET Patagonia Norte impulsa iniciativas de política institucional en la recuperación de la memoria colectiva. Gentileza: Ignacio Roesler.
Soledad Pérez, investigadora del IIDyPCa (CONICET-UNRN). Integrante de la Comisión de la Memoria del CONICET Patagonia Norte. Gentileza: Ignacio Roesler.

En un emotivo acto realizado en el Centro Atómico Bariloche, el CONICET Patagonia Norte a través de su Comisión de la Memoria y la Fundación Bariloche, realizaron un homenaje a Alberto Giusti, científico, computador y trabajador de Fundación Bariloche al momento de su desaparición en junio de 1977. Además, se realizó la reparación del legajo laboral de Graciela Alemán, su compañera que fue trabajadora de dicha institución. Este homenaje se da en el marco de los 50 años del golpe cívico-militar-eclesiástico en Argentina.

La jornada se trató de un espacio de memoria, reconocimiento y reparación en el marco de los valores de Memoria, Verdad y Justicia, y contó con un momento de colocación de una placa conmemorativa para Giusti y la entrega del legajo reparado de Alemán.

En la apertura, la directora del CONICET Patagonia Norte, María Celeste Ratto expresó: “Es un día muy especial, fuerte, conmovedor, esos que merecen quedar registrados en las páginas de nuestra memoria. El camino que nos llevó a estar hoy acá, comenzó hace ya varios años, tanto en CONICET como en la Fundación Bariloche”. Y agregó en su discurso: “Desde el CONICET Patagonia Norte elegimos cambiar la historia de silencio y trabajar para recuperar y reparar esa historia de olvido. Agradezco a Fundación Bariloche que siempre puso una muy buena predisposición para dejarnos ser parte y acompañarlos en este camino”.

Ratto destacó el pedido de disculpas público realizado por el CONICET en 2023 por haber tardado tantos años en reconstruir el legajo de Giusti y afirmó: “Graciela y Marina, hoy les vengo a pedir disculpas públicamente como institución por haber callado durante 49 años, la verdad de tu desvinculación laboral que fue consecuencia del terrorismo de Estado”.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la Fundación Bariloche, Nicolás Di Sbroiavacca, compartió una carta elaborada por la Comisión de Memoria de la Fundación donde expresaron: “Estimada Graciela, en primer lugar, queremos transmitirle nuestro sincero agradecimiento por su presencia en este acto tan relevante para quienes formamos parte de la Fundación Bariloche, tanto en lo institucional como en lo personal”. Y resaltaron su presencia y la de su hija Marina: “Que ambas estén aquí otorga a este homenaje una dimensión especialmente significativa y nos permite reafirmar públicamente la verdad histórica y el lugar que le corresponde a quienes fueron víctimas del terrorismo del Estado en sus múltiples dimensiones”.

Di Sbroiavacca, continuó la lectura de la carta de dicha Comisión de Memoria donde manifestaron que este proceso de Memoria se inició con la reparación del legajo de Alberto Giusti, impulsada a partir de la solicitud de la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia de Río Negro, en el marco de la política nacional de reconocimiento de la condición de detenidos desaparecidos en legajos de trabajadores y trabajadoras. La misma fue realizada en 2013 y constituyó un acto de restitución de la verdad histórica sobre su paso por la Fundación Bariloche, interrumpido por su secuestro y desaparición forzada en 1977.

Como integrante de la Comisión de la Memoria del CONICET Patagonia Norte, la investigadora del IIDyPCa (CONICET-UNRN), Soledad Pérez reflexionó: “Quiero poner en valor, a quienes desde distintos lugares han sostenido la lucha por el reconocimiento de la historia de Alberto y Graciela”. Y agradeció el respaldo institucional de las autoridades del CONICET, a Alberto Baruj, vicepresidente de Asuntos Tecnológicos. También, a Florencia Galante, secretaria del CCT e integrante de la Comisión, “por su trabajo tan sostenido como sentido”.

Por último, Pérez se refirió a las actividades centrales de este acto, “vuelve a bordar y tejer artesanalmente las fibras de nuestra historia. Tu presencia (Graciela) y la de Marina también ayudan a ver que la comprensión es un proceso infinito, que la historia se escribe y se disputa una y otra vez, y que con cada uno de nuestros gestos o acciones, contribuimos a generar nuevos sentidos y a configurar, entre todos, otros horizontes posibles”.

Al finalizar estas palabras, se entregó el legajo reparado a Alemán y luego, los y las participantes fueron a la Fundación Bariloche a colocar la placa.

Participaron de la actividad familiares y amistades, integrantes de la Comisión de la Memoria y autoridades del CONICET Patagonia Norte, representantes de instituciones académicas y de Ciencia y Tecnología, y de organismos de Derechos Humanos de la región.

La política institucional en Derechos Humanos y Memoria del CCT 

Como iniciativa del CONICET Patagonia Norte, se declara de interés institucional el acto de homenaje a Alberto Giusti y la reparación histórica del legajo de Graciela Alemán, ambos trabajadores de la Fundación Bariloche (Unidad Asociada al CONICET), en reconocimiento a su trayectoria y como acto de desagravio ante la persecución sufrida durante la última dictadura cívico-militar y eclesiástica.

En el marco del trabajo de la Comisión de la Memoria del CCT Patagonia Norte, se identificó el proceso de desvinculación laboral de Graciela Alemán, trabajadora de la Fundación Bariloche, compañera de Alberto Giusti y madre de una niña de siete meses al momento de los hechos, como consecuencia directa del terrorismo de Estado y de la persecución política que truncó su carrera como computadora científica y su proyecto de vida en la región.

Es por esto que, a partir de un trabajo interinstitucional con Fundación Bariloche, se reparó el legajo laboral de Alemán incorporando las verdaderas causas de su desvinculación laboral.

De acuerdo a DI-2026-5-APN-CCTPATNOR#CONICET, el CONICET Patagonia Norte pone en valor y ratifica el plan de trabajo de la Comisión de la Memoria de este CCT, y destaca su labor en la reconstrucción de la verdad histórica y la reparación de las trayectorias de los trabajadores y trabajadoras de ciencia y técnica de la región.

Alberto Horacio Giusti nació el 27 de enero de 1946 en la localidad de Villa María, provincia de Córdoba. Apodado “Beto”, cursó sus estudios primarios en la Escuela N°1 de San Isidro y sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Isidro, donde egresó en el año 1963 con el título de bachiller. En 1964 comenzó a cursar la carrera de computador científico en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), carrera de la que egresó en 1970. Entre 1968 y 1970 se desempeñó laboralmente como programador matemático y analista numérico en el Instituto de Cálculo de dicha facultad, y entre los años 1970 y 1971 trabajó como ingeniero de sistemas en la empresa Bull Argentina. [1]

En 1971 ingresó nuevamente al Instituto de Cálculo de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA como programador matemático y analista numérico. Durante el mismo período (años 1968 – 1974), Giusti fue docente en el departamento de Matemáticas (ayudante de 2da., ayudante de 1ra., jefe de trabajos prácticos y profesor adjunto). Con la llegada del rector interventor Alberto Ottalagano en septiembre de 1974, fue cesanteado de sus cargos. En septiembre de 1976 ingresó a trabajar en la Fundación Bariloche y se radicó en esa ciudad junto a su esposa Graciela Alemán y a Marina, la hija de ambos. En la Fundación Bariloche trabajó en el Centro de Cómputos dependiente del departamento de Matemática (y actualmente del CONICET), donde participó en el desarrollo Modelo Mundial Latinoamericano.

En junio de 1977 Giusti solicitó licencia y el día 14 de ese mes viajó a Buenos Aires para realizar trámites personales. Según consta en el legajo 3038 de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), el día 15 de junio, ya en Capital Federal, pasó la noche en la casa de su cuñada. A la mañana siguiente se retiró temprano a hacer trámites, avisando que volvería a las tres de la tarde; sin embargo, nunca regresó. A la una de la mañana del día 17 se hizo presente en la casa de su cuñada un grupo de personas de civil portando armas y exhibiendo credenciales de la Policía Federal; con ellos se encontraba Alberto, esposado y engrillado. Llevaron dos bolsos con ropa y documentación que pertenecían a Alberto y se retiraron. Por lo que se pudo probar luego, había sido secuestrado por un operativo ilegal de detención en el que fue asesinada una persona que se hallaba con él, María Mercedes Bogliolo. Según lo declarado en la Causa ESMA III, por Luis Alberto Girondo – esposo de Bogliolo secuestrado días antes y detenido en la ESMA- Alberto Horacio Giusti fue llevado a ese centro clandestino de detención.[2]

El 30 de julio de 1977 la Fundación Bariloche notificó por telegrama enviado al domicilio de Giusti que “por razones de fuerza mayor deberá poner término al contrato que lo vincula con la institución”.[3] Su compañera Graciela Marta Alemán -también trabajadora en esta fundación- presentó dos recursos de habeas corpus que fueron rechazados y realizó denuncias en distintos organismos e instituciones oficiales. Dos años más tarde, logró salir del país y se radicó en Venezuela.

El legajo de Alberto de la Fundación Bariloche fue reparado en abril de 2013 por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Río Negro, a partir de la iniciativa y la solicitud realizada por los familiares de Giusti, mediante nota del 16/04/2013, donde se puso a consideración la propuesta de reparar el legajo y colocar una baldosa que señalizara el lugar de trabajo de Alberto. Finalmente, la Fundación aceptó la iniciativa de la familia, entregó el legajo reparado e instaló la baldosa el 7 de mayo de 2013.

Su caso, además, fue incluido en causas judiciales en las que se investigaron, probaron y condenaron delitos de Lesa Humanidad con sentencia dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°5 de Capital Federal en las causas Nº1261 y 1268 de diciembre de 2009. Al momento de su desaparición Alberto tenía 31 años y era padre de dos hijas de seis años y siete meses respectivamente.

https://www.conicet.gov.ar/comisiondelamemoria/historias-recuperadas/